Primera Reunión de Trabajo CCAD sobre acceso a recursos genéticos y participación justa y equitativa en los beneficios (ABS).


Región SICA fortalecerá agenda sobre utilización y beneficios de los recursos genéticos derivados de la biodiversidad

 

8 de mayo. Especialistas en biodiversidad y recursos genéticos de los ministerios de medio ambiente de la región SICA sostuvieron un encuentro virtual con el objetivo de abordar una serie de temas orientados a fortalecer la agenda regional en cumplimiento del Protocolo de Nagoya sobre Acceso a los Recursos Genéticos y Participación Justa y Equitativa en los Beneficios que se Deriven de su Utilización (ABS por sus siglas en inglés - Access and Benefit-Sharing)

 

Dicho Protocolo, en vigor desde octubre de 2014, es un acuerdo complementario al Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), y proporciona una base sólida para una mayor certeza y transparencia jurídicas tanto para los proveedores como para los usuarios de recursos genéticos que tengan su origen en la biodiversidad.

 

Los especialistas técnicos que participaron en la reunión constituyen el Grupo de Trabajo sobre ABS de la Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo (CCAD), organismo ambiental del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA).

 

Esta primera reunión tuvo como objetivos: a) abordar los avances de cada país en el cumplimiento del Protocolo de Nagoya; b) formalizar un plan de trabajo sobre el tema para el 2020; c) discutir los lineamientos para un eventual Acuerdo Centroamericano sobre ABS; y d) consensuar recomendaciones sobre diversos temas para el Consejo de Ministros de la CCAD, de cara al posicionamiento regional en foros internacionales como la próxima Conferencia de las Partes del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB).

 

 

Sobre el Protocolo de Nagoya

El Convenio sobre la Diversidad Biológica quedó listo para la firma el 5 de junio de 1992 en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (la denominada “Cumbre de la Tierra”) y entró en vigor el 29 de diciembre de 1993. Este Convenio es el único instrumento internacional que aborda de manera exhaustiva la diversidad biológica.

 

Los tres objetivos del Convenio son la conservación de la diversidad biológica, la utilización sostenible de sus componentes y la participación justa y equitativa en los beneficios que se deriven de la utilización de recursos genéticos.

 

Para dar mayor impulso al logro del tercer objetivo, en la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible (Johannesburgo, septiembre de 2002) se hizo un llamamiento para negociar, dentro del marco del Convenio, un régimen internacional que promoviera y salvaguardara la participación justa y equitativa en los beneficios derivados de la utilización de recursos genéticos. La Conferencia de las Partes del Convenio respondió en su séptima reunión, celebrada en 2004, mandando a su Grupo de trabajo especial de composición abierta sobre acceso y participación en los beneficios que elaborase y negociase un régimen internacional de acceso a los recursos genéticos y de participación en los beneficios, con el fin de aplicar efectivamente los artículos 15 (Acceso a los recursos genéticos) y 8 j) (conocimientos tradicionales) del Convenio, así como sus tres objetivos.

 

Tras seis años de negociaciones, el 29 de octubre de 2010, en la décima reunión de la Conferencia de las Partes, celebrada en Nagoya, Japón, se adoptó el Protocolo de Nagoya sobre Acceso a los Recursos Genéticos y Participación Justa y Equitativa en los Beneficios que se Deriven de su Utilización, al Convenio sobre la Diversidad Biológica.

 

El Protocolo impulsa notablemente el tercer objetivo del Convenio, ya que proporciona una base sólida para una mayor certeza y transparencia jurídicas tanto para los proveedores como para los usuarios de recursos genéticos. Dos novedades importantes del Protocolo son una serie de obligaciones concretas que cada parte deberá asumir para asegurar el cumplimiento de la legislación o los requisitos reglamentarios nacionales de la Parte que proporciona los recursos genéticos, y la obligación de cumplir condiciones de cooperación mutuamente acordadas.