“Niños Libres de Plomo, para un futuro saludable”


A fin de sensibilizar a la población sobre la toxicidad del plomo y prevenir el envenenamiento infantil, la Secretaría de Energía, Recursos Naturales, Ambiente y Minas, (MiAmbiente+) a través del Centro de Estudios y Control de Contaminantes (CESCCO) ha conformado una alianza mundial para eliminar el uso del plomo en la pintura.

 En tal sentido, este día se celebra la Campaña Internacional sobre la prevención del envenenamiento por plomo que tiene por lema  “Niños Libres de Plomo, para un futuro saludable”, para lo cual se desarrolla una jornada con jóvenes universitarios, en donde se les dará a conocer acerca del plomo, sus riesgos a la salud humana y el ambiente entre otros temas.

 El plomo es un metal tóxico y ningún grado de exposición al mismo puede considerarse seguro para los niños. Puede tener graves consecuencias para la salud humana tales como lesiones cerebrales permanentes y daños persistentes del sistema nervioso, así como problemas renales, sanguíneos y reproductivos. Los niños menores de seis años y las mujeres embarazadas (cuyo feto puede verse expuesto) son particularmente vulnerables.

 En lo que respecta al aspecto económico, el uso de plomo en la pintura conlleva costos económicos directos e indirectos. Entre ellos figuran los costos consiguientes a la atención de salud y la pérdida de productividad. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha calculado que el plomo es el origen del 0,6% de la carga mundial de morbilidad y que causa cada año unos 600 000 nuevos casos de niños con discapacidad intelectual. Por el contrario, se ha comprobado que el costo económico de eliminar el uso del plomo en muchas pinturas es bajo, y numerosas fábricas ya han reformulado con buenos resultados sus productos para evitar la incorporación intencionada de plomo.

 El plomo es un elemento natural muy estable (es decir, de larga vida) que resulta tóxico para las plantas, los animales y los microorganismos. Se bioacumula en la mayor parte de los organismos expuestos a un entorno con múltiples fuentes y vías de contaminación. La eliminación del plomo de los combustibles ha repercutido en una reducción drástica de las emisiones en el aire y de las exposiciones y efectos en la salud pública conexos. Por el contrario, el uso persistente de plomo en las pinturas sigue siendo una fuente de exposición desatendida.

 Si bien se reconocen claramente los riesgos que entraña la exposición al plomo, persisten tres motivos de inquietud: el incremento de la producción y utilización de pinturas, información limitada y el desconocimiento.